Texturas que invitan al tacto y moderan la luz
La cal absorbe destellos, el lino filtra con gracia, el roble devuelve calidez a cada reflejo. Las texturas no son adorno; organizan la acústica, guían la limpieza visual y ofrecen descanso a la vista cansada de pantallas. Elegir poro, grano y acabado es decidir cómo se leen los volúmenes. En una vivienda compacta, cambiar pintura plástica por estuco de cal transformó la reverberación sonora. El resultado: conversaciones claras, sombras blandas y una sensación de abrazo permanente.